
El economista Damián Di Pace analizó el escenario actual de la economía argentina y dejó una definición que resume el momento: existen señales de crecimiento macroeconómico, pero el consumo interno y las pequeñas y medianas empresas aún operan bajo una lógica defensiva.
En una entrevista publicada por Diario Los Andes, el especialista señaló que algunos indicadores muestran recuperación —como ciertos niveles de actividad y ordenamiento fiscal—, pero esto todavía no se traduce en un dinamismo pleno del mercado interno.
Crecimiento macro vs. realidad micro
Según Di Pace, la economía atraviesa una etapa de reacomodamiento. Si bien algunos sectores muestran signos de expansión, el consumidor promedio continúa priorizando el ahorro y la cautela en el gasto.
Las PyMEs, por su parte, enfrentan un escenario donde la demanda aún no despega con fuerza, lo que las lleva a mantener estrategias conservadoras: menor stock, reducción de riesgos financieros y planificación prudente.
Esta “economía dual” —con mejoras en ciertos indicadores agregados pero debilidad en el consumo— plantea desafíos estructurales para lograr una recuperación más amplia y sostenida.
El rol clave de las PyMEs
Las pequeñas y medianas empresas representan un componente esencial del entramado productivo argentino. Sin embargo, continúan operando en un contexto de:
- Costos financieros elevados
- Demanda interna moderada
- Ajustes en márgenes de rentabilidad
- Expectativas económicas aún inestables
El desafío hacia adelante será consolidar condiciones que permitan fortalecer la inversión productiva y estimular el consumo sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
Un escenario de transición
El análisis sugiere que Argentina atraviesa una fase de transición económica. La estabilidad es un primer paso, pero para que el crecimiento se traduzca en expansión real de actividad y empleo será necesario generar mayor confianza, previsibilidad y acceso al crédito productivo.
Para los ecosistemas empresariales y desarrollos estratégicos, como los que impulsa Mendoza, comprender este contexto resulta clave para planificar inversiones, evaluar riesgos y proyectar crecimiento sostenible.


